¿Qué diferencia hay entre café de tueste natural, torrefacto y mezcla?

¿Sabes las diferencias entre el café de tueste natural, el torrefacto y la mezcla? ¿O lo compras por costumbre? ¿Cuál de ellos es mejor nutricionalmente hablando?

En el mercado podemos encontrar 3 tipos de cafés en función del tueste. Aunque si bien es cierto, eso no es del todo correcto. No hablamos del grado de tueste, sino de cómo ha sido tostado el café. Para simplificar, os contaremos que el café de tueste natural es aquel en el que se tuesta el grano de café verde sin añadir ningún ingrediente más. En el caso del café torrefacto, es el café verde que se tuesta con sacarosa o jarabe de glucosa (en una proporción máxima de 15 kg de azúcar por cada 100 kg de café verde). Y el café de mezcla es aquél que en un mismo paquete lleva café de tueste natural y café torrefacto, en diferentes proporciones. Los hay 50/50, 50% de café de tueste natural y 50% de torrefacto. 70/30, 70% de café de tueste natural y 30% de torrefacto. Y de 80/20, 80% de tueste natural y torrefacto. Por lo general, éstas son las proporciones más populares.

¿Sabes las diferencias entre el café detueste natural, el torrefacto y la mezcla? ¿O lo compras por costumbre? ¿Cuál de ellos es mejor nutricionalmente hablando? Eileen Gordon, secretaria general de la Federación Española del Café (FEC) nos ayuda a responder a estas preguntas.

“El café de tueste natural es el aquel que lleva café verde como único ingrediente”, dice la experta. El torrefacto es el café tostado en grano al que se le añade, antes de finalizar el proceso de tostado, sacarosa o jarabe de glucosa “en una proporción máxima de 15 kg de azúcar por cada 100 kg de café verde”. Por último, el café de mezcla es el resultado de la mezcla de café de tueste natural (café verde) y café torrefacto en cualquier tipo de porcentaje.

Los orígenes del café torrefacto, cuenta Gordon, se remontan al S.XVII, “cuando existía la creencia equivocada de que el torrefactado conseguía mantener por más tiempo las propiedades naturales del café”. La ciencia se ha encargado con el tiempo de desmitificar esta versión, pues el torrefactado no preserva ni el aroma ni el sabor del café. De hecho, su característica más particular es ese color oscuro que confiere a la taza a cambio de lo cual le resta sabor a la infusión: “el torrefactado tiende a enmascarar los sabores y aromas, además de aportar amargor. En resumen, confiere color, pero resta sabor”, explica.

En España, el café torrefacto forma parte de nuestra cultura gastronómica, siendo de los pocos países europeos en los cuales se consume de forma habitual. De hecho, el 40 % del café consumido en España es de mezcla. Y es curioso además que, siendo tan aceptado el café torrecto (o precisamente por ello) seamos tan consumidores del café con leche (más del 75% de la población), azucarado o edulcorado (más del 90 %).

¿Cuál es mejor?

Desde el punto de vista de la salud, el perfil nutricional de una taza de café torrefacto y natural, independientemente del método de preparación, es prácticamente idéntico. ¿Sabes que una taza de café espresso de cualquiera de los tipos aporta menos de 5 kcal.? En lo que respecta a las propiedades de la cafeína, “éstas permanecen intactas, de ahí que sus efectos beneficiosos sobre el organismo sean prácticamente las mismas que las del café de tueste natural: favorece el estado de alerta, rendimiento deportivo, ayuda a prevenir contra determinadas enfermedades (diabetes tipo II, neurodegenerativas o ciertos tipos de cáncer)” dice Gordon.

Vistas las diferencias, desde la Federación Española del Café, nos animan a “brindar una oportunidad al café de tueste natural, para apreciar en mayor medida todas las sutilezas y matices de los distintos orígenes (Colombia, Etiopia, Brasil, Guatemala, etc.) que conforman el mapa geográfico del café”.

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